“Puerto Rico no está en el olvido”. Inicia el Festival de la Palabra en Nueva York.

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El auditorio del Instituto Cervantes en Nueva York estuvo atento hasta el final de la jornada del primer día de actividades del Festival de la Palabra, evento literario internacional originado en Puerto Rico, que esta semana se celebra en la ciudad. Anoche, luego de la conferencia “Historias compartidas: Biblioteca mundo” a cargo del escritor, y Director de la Biblioteca Nacional de Argentina, Alberto Manguel, seguida por la presentación del libro “Viaje a las Islas Canarias” de Juan Cruz Ruiz (España), cerró el panel titulado “La memoria herida”.

Conducido por el escritor español José Manuel Fajardo, Director de Programación del prestigioso festival, el panel contó con los escritores Jesús Carrasco, Fernando Aramburu (España) y Jon Lee Anderson (Estados Unidos). Además, participó el escritor puertorriqueño Ángel Antonio Ruiz Laboy, quien tomó el lugar de la escritora puertorriqueña Mayra Santos-Febres, Directora Ejecutiva del festival, quien por razones de peso, dadas las circunstancias del paso del huracán María por la isla, no pudo estar presente. No obstante, la situación del país caribeño, que a raíz del reciente ciclón enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes, fue tema recurrente a lo largo de la jornada.

“La memoria herida”, esa -trampa semántica-, como expresó Jon Lee Anderson en su última intervención, sirvió de base para que los escritores reflexionaran acerca de la memoria en sus respectivos procesos de escritura y en la literatura, propia o en general. Jesús Carrasco argumentó acerca del rol de la literatura en tiempos de tragedias, como la de Puerto Rico por ejemplo, inclinándose así a reflexionar acerca del sentido de la escritura y la literatura contra el olvido. -Todos, de alguna forma u otra, construimos la memoria-, comentó poco después. A ello, Jon Lee Anderson añadió que -precisamente, ese es el rol de los escritores, incluso desde la ficción: dejar memoria; fijar recuerdos-.

En el caso de Lee Anderson, dada su experiencia como periodista y habiendo estado en escenarios de guerra, dijo que su escritura ha sido siempre desde lo presente, desde lo presenciado y no desde la memoria, refiriéndose a la memoria como algo que precede, que deviene, a lo que está o se vive delante de los ojos. Tras él, Fernando Aramburu puso en dudas la memoria como esa cosa objetiva y con total credibilidad. -Me uso de ejemplo. Yo tengo muy mala memoria, a mí se me olvida todo- confesó entre risas, -y mis lectores no se imaginan eso.- Por lo mismo prefirió hablar de la memoria como fabulación.

Ángel Antonio Ruiz Laboy, por su parte, dijo que -ante el olvido, este es el mejor momento para hablar de la memoria, para rescatar y no olvidar.- Ello, en referencia al reto que tenemos los humanos, y también la literatura, de frente a tantos acontecimientos sucesivos, ante tanta memoria y ante tantos olvidos. -La memoria se come a la memoria, es antropofágica. Además los medios tienen acontecimientos nuevos cada día y cada uno desplaza al otro. Cuándo sucedió la masacre de Las Vegas, dije ¡pobre Puerto Rico!. Claro, y no es que lo otro no sea una tragedia, pero por suerte no quedamos en el olvido. Puerto Rico no está en el olvido, y ejercicios como este, como el festival, sirven para no olvidarlo- concluyó.

De hecho, organizado para celebrarse en la isla del 2 al 8 de octubre, en su octavo año consecutivo, el festival tuvo que ser reconfigurado dada la devastación provocada por el huracán María. En Puerto Rico las actividades fueron pospuestas, pero algunos escritores, incluida Mayra Santos-Febres, han estado activos visitando distintos refugios a través de la isla en los que aun hay cientos de personas que lo perdieron todo. Los escritores han estado llevando libros y alegría a los más pequeños, leyendo cuentos y compartiendo experiencias con ellos.

Tal como se ha reseñado a través de lo medios, la isla fue destrozada el pasado 21 de septiembre por el impacto directo del huracán. Tras su paso, el sistema energético del país colapsó en su totalidad, dejando a la población a oscuras, sin servicio de agua potable y en un caos por la insospechada demanda de combustible para generadores de energía a nivel doméstico, comercial y para lugares claves como hospitales y aeropuertos. Además, sobre el 85% de las torres de telecomunicaciones cayeron, un hecho que ha dificultado los trabajos de rescate y recuperación así como la comunicación en general.

A poco más de tres semanas la cifra oficial se acerca a los 50 muertos, hay más de un centenar de desaparecidos, miles de refugiados y decenas de miles de casas destruidas. A ello se suman comunidades aún aisladas sin agua ni alimentos, el país tomado por agencias federales y la milicia estadounidense, hacinamiento, brotes de enfermedades y una migración, que ante la incertidumbre, ya sobrepasa los 27,000 puertorriqueños.

Desde la Gran Manzana, tomando como cede el Instituto Cervantes y la Librería Pública de la ciudad, los organizadores del evento han dicho que la celebración de las actividades allí se une a los esfuerzos para hacer oír la voz de Puerto Rico y de su literatura. A esos fines, este sábado 13 de octubre a las 3:30pm, en la Biblioteca Pública de Nueva York, el festival presentará, a modo de cierre, una lectura en apoyo a Puerto Rico titulada “Palabras contra la adversidad”.

Casualmente, buscando reflexionar sobre la relación cultural entre antiguos países colonizados y colonizadores, el tema seleccionado para el encuentro de este año es “Historias compartidas”.

Poesía desde el barrio, pal nosotros

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-¿Quién/ que haya nacido en una isla/ no sabe nadar?- Fue la pregunta inicial o los primeros versos de la lectura de poesía 20 poetas en Alto del Cabro, celebrada el pasado viernes 14 de julio. La poeta Amarilis Tavárez abrió la jornada poco después de las 8:00 de la noche ante un público en su mayoría atento, arremolinado frente a El Crucerito, también conocido como La Puerta del Alto del Cabro o como el Pequeño Normandie, el emblemático colmado-bar de Don Arsenio, ubicado entre las calles Mariana y Eduardo Álvarez de la comunidad del mismo nombre, en Santurce. Sigue leyendo

Animales de otro tiempo

Jueyes

Cuando era niño, en Loíza, los jueyes cruzaban hasta nuestros patios. Había menos verjas entonces. Donde ahora hay una cooperativa hubo un predio enorme de pangolas junto a la avenida que cuando atardecía brillaba lindísimo de tanta mariposa amarilla entre la luz anaranjada. Cuando llovía y se inundaba, el mismo predio olía a manglar, pero sin árboles. De allá venían los jueyes. Y cuando aparecían lo sabíamos, por la inesperada gritería o por los ladridos descontrolados de los perros. La última vez, hace unos años, fue Don Falito quien agarró un ejemplar que cruzaba la calle de la urbanización poco después de las cinco de la tarde. Recuerdo bien su sonrisa enorme, un poco porque detrás de la sonrisa de campeón estaba esa sonrisa que uno suelta en la felicidad de descubrir el todavía. Antes de él, era Don Johnny quien más los encontraba y nos decía. Los metía en cajas de zapatos para luego regalarlos, a mis amigos, o a mí. Se le aparecían en la marquesina, o salían desde debajo de la emajagüilla enorme que tenía podada a un lado del jardín, o bajo el árbol de mangó de su patio, entre la arena y los frutos podridos. Jueyes azul pardo, silvestres, que habían cruzado el pueblo a paso lento, burlando todo, incluso a los carros. Sigue leyendo

Es el mar lo que nos afirma: una conversación con la autora de Larga jornada en el trópico

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La entrega de un libro sirvió de excusa para conversar con la poeta Amarilis Tavárez-Vales, acerca de su más reciente poemario Larga jornada en el trópico. El poemario, uno de los dos finalistas del Premio Nacional de Poesía del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 2013, fue publicado en 2015 precisamente por la Editorial de la institución, bajo su emblemática Serie Literatura Hoy. Le envié un mensaje vía Facebook. Cuadramos el encuentro en El Boricua, en Río Piedras, y no se dijo más. Llegado el día, coincidimos cerca del final de la tarde. De fondo, la salsa encendida. Una amiga, Diana Ramos Gutiérrez, se sentó con nosotros. Sobre la mesa un par de cervezas y el teléfono grabando.  Sigue leyendo

Impecable Presagio en vela

Presagio en vela

Hace unos días, al pagar mi almuerzo en un café de Río Piedras, vi junto a la caja registradora la promoción en hojas sueltas de una lectura de poesía. Levanté una hoja, la leí y me la traje conmigo al carro, por aquello de no olvidarlo y asistir. Me pareció lindo el silencio de la promoción en una esquina. Me recordó, además, a otro tiempo. Quizás tuvo que ver con la tipografía, el sencillo papel impreso, igual eso de no enterarme del evento vía Facebook. Sigue leyendo

Puerta abierta: Entradas a la Colección de Arte del Ateneo Puertorriqueño

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Que la misión de la institución cultural más antigua del país, activa hoy desde 1876, haya servido como principio y motivo de desarrollo de una colección de obras de arte, no solo transluce la existencia de una colección viva que es en sí misma un patrimonio Nacional. Advierte también de un universo artístico nuestro, que ha crecido discretamente, quizás a la espera, adentro de una institución. Me refiero a la Colección de Arte del Ateneo Puertorriqueño; reconocido por su acción a afirmar el espíritu nacional, y por su propósito de fomentar y estimular las ciencias, las letras y las bellas artes, así como el estudio, defensa y divulgación de la cultura y los valores puertorriqueños. Sigue leyendo

Diatomeas, lo más reciente de La Trinchera

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Cuando abrí la puerta ya estaban moviéndose. Marili Pizarro agachada en una fracción de la sala justo en frente. Detrás, la proyección de sí misma, pero en otro tiempo, también sola, como distorsionándose en el interior de una casa. A la derecha, Cristina Lugo alumbraba, foco en mano, a Beatriz Irizarry, atrapada contra la pared de exhibición, entonces vacía. Frente a ellas, acomodados en sillas algunos y los otros en pie, un público atento intentando leer de qué se trataría aquello. Busqué sitio mientras. Interrumpí decenas de grabaciones de video y fotos de otra gente y volví a posicionarme. Sigue leyendo